¿Porque hablo de el? por la sencilla razón que repentinamente dejé de verlo; hoy lo volví a ver y me dió gusto, lo saludé, platiqué un poco con el y allí me dijo que lo habían operado de la rodilla, estuvo enfermo de la próstata y le dió un infarto, por eso no estuvo durante nueve meses... no pude mas que desearle que se cuide y expresarle que en verdad me daba gusto verlo de nuevo por allí.
Seguí mi camino hacia el banco y estando dentro me entró un sentimiento de vergüenza enorme... durante años he visto a "ese señor", durante años lo he saludado procurando hacerlo con una sonrisa en mi rostro y siempre me corresponde con una igual o hasta con un "Dios lo bendiga"; sí, han sido años pero ¿Y la vergüenza porque o que?... pues la vergüenza era porque no sabía su nombre.
Al salir le pregunté su nombre, es Erasmo; estreché su mano y me dió un apretón de esos que sientes un sincero agradecimiento, pero el agradecido soy yo...
Gracias Don Erasmo porque me hizo recordar algo que me enseñó pánfilo; "no te refieras a las que limpian en tu trabajo como la señora de la limpieza, no te refieras al vendedor de periódico como el voceador, todos tienen un nombre y siempre le darás el lugar que se merece cuando te refieras a ellos por su nombre"
Gracias porque me recordó el tamaño de persona que fue mi Papá.
Esta es la razón por la que me molesta que en la oficina se refieran a Cristy como "la señora de los dulces"...
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